Se llama “tusán” a los descendientes de chinos en el exterior. Los países, en América, que albergan la mayoría de la población tusán son Estados Unidos, Canadá y el Perú, y en este último país, hay unas cuantas ciudades que parecen parte de la propia China. Durante casi todo el siglo pasado, Chepén fue una de ellas. De allí el título de esta nota.

Chepén está situada en el corazón del valle del río Jequetepeque, y en esa región- desde su arribo al país- los chinos introdujeron las más avanzadas técnicas agrícolas producto de una experiencia milenaria y fueron un factor determinante para crear un valle que durante la mayor parte de este tiempo ha abastecido de arroz al Perú.

Desde su llegada, producida a fines del siglo diecinueve, la relación entre los inmigrantes y los nativos fue tan armónica que, de inmediato se formaron familias mixtas y el sincretismo cultural llegó a extremos insospechables. Para expresar su origen común, los recién llegados se llamaban entre ellos “paisano, paisanos”, pero no lo decían en chino sino en castellano, y la expresión se extendió hasta el punto de ser asumida también por los chepenanos.

No es raro por eso que entonces se comenzara a llamar a Chepén, la “pequeña Cantón”.

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