Eduardo González Viaña

El Correo de Salem

Mes: octubre 2011

Star Trek y los republicanos

Cuando veo a los republicanos en la TV, siempre creo estar presenciando una serie de Star Trek, con astronautas que dentro de una nave que insisten en dirigirse hacia la nada.

Quien ha visto uno de esos debates televisados ya los ha visto todos.

Uno por uno, los aspirantes a representar a su partido y derrotar a Barack Obama dicen exactamente lo mismo.

Aparte de la obsesión de éstos por mostrar su Biblia y  hacer gala de unos supuestos valores cristianos en público, el catecismo de la extrema derecha se puede resumir así: 1) Es esencial poseer un poder militar aniquilante, 2) El Estado debe reducirse hasta casi desaparecer. 3) Seguridad social, salud, educación y todos los gastos sociales deben ser borrados.4) Deben preservarse los valores tradicionales de la familia. 5)La posesión de armas es un derecho indiscutible.

6) ¿Y los inmigrantes? ¡Hay que hacerlos volver a sus países de origen! ¿Y los que se quedan? Hay que castigarlos, quitarles el empleo, expulsar de las escuelas a sus descendientes, desconocer la nacionalidad de sus hijos si nacen aquí. ¿Y los que se atreven a cruzar la frontera?… En ello, compiten por ser más perversos… Según el más posible candidato, Cain, hay que electrizar el muro y achicharrarlos.

De acuerdo a como van las cosas, este hombre y este partido pueden ser los próximos ocupantes de la Casa Blanca.

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USA 2012: Un padrino y una tigresa

Hace unos años cuando era catedrático en Berkeley solía llamar desde mi casa a algún taxi de la compañía “Brahma”. Sus choferes eran hindúes y llevaban barba y turbante.

Dejaba mi carro en casa y me instalaba en uno de esos taxis. Hundido en el sillón de atrás mientras pasábamos los puentes de San Francisco, tan sólo veía el turbante del conductor, la neblina de la ciudad y las aguas calmas del océano pacífico. Me sentía a bordo de una alfombra mágica.

Un día, sin embargo, llegó a buscarme un chofer pelirrojo y pecoso a bordo del taxi “Brahma”. Era de Nueva York, y por supuesto no usaba turbante. Al confiarle mi desilusión, me respondió que la compañía estaba obligada a dar trabajo a por lo menos un hombre de la etnia minoritaria en este caso era la blanca.

-“Equal Opportunity” (Iguales oportunidades)- me respondió haciendo referencia a la ley que obliga a las empresas a emplear cuotas de los sectores raciales o sexuales minoritarios.

La historia viene al caso porque las políticas de preferencia a las mujeres, a la gente de color y a los homosexuales pertenecen generalmente a los sectores considerados progresistas en este país.

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Un fantasma recorre Estados Unidos

Un fantasma recorre Estados Unidos… y ahora todo el mundo. Es el fantasma de la protesta social.

Comenzó en Wall Street, el corazón del capitalismo. Se extendió a cien ciudades norteamericanas. Ahora está en todo el planeta.

Hay gente de todas las edades, razas, religiones, clases sociales, niveles de educación, empleados y desempleados, sindicalistas, estudiantes y profesores universitarios, obreros de “cuello azul” y funcionarios de un nivel más alto, gente que ya está fuera del trabajo o que tiene miedo de perderlo muy pronto si las cosas aquí no cambian.

Ellos saben bien quiénes son, y lo dicen: “Somos el 99 por ciento. Somos los que producimos los bienes y servicios.”

¿Qué quieren los indignados?

Quieren que el uno por ciento cese de seguir jugando con sus vidas. Quieren un cambio completo del sistema.

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Un muerto más

-Un muerto más… y entramos en el primer mundo.-escribió ayer un joven peruano en su cuenta de Twitter.

De inmediato, otro le respondió:

-¡Estás loco!… Ya estamos en el primer mundo. ¿No lees las noticias? En todo el país, hay por lo menos cincuenta crímenes diarios.

-No me refiero a eso.-respondió el primero.-Me refiero muertes con clase… Como la del estadio nacional…

Supongo que los dos fanáticos de este tipo de “glorias” peruanas deben de estar haciendo memoria del sujeto que no tuvo problema en apuntar contra el corazón de una niña de siete años y dispararle.

Recordarán también a las bestias que han dejado paralizada a otra niña, la pequeña Romina.

Leerán las primeras páginas de los periódicos según las cuales 13 mil pandilleros rondan las calles de Lima, y harán una comparación despreciativa con otras capitales de América. Uno por uno, revisarán y olisquearán los cadáveres que llegan cada noche a la morgue de Lima, y se sentirán felices de haber llegado al primer mundo.

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