Las primeras veces que leí “Don Quijote” tenía yo 13, 15, 17, 19 y 24 años, y nunca pude entender esa derrota porque estaba convencido de que los héroes eran eternos e invencibles.

Hace algunos años, una tarde en Barcelona, anduve por la colina de Montjuic y recordé que allá, en la playa que la circunda, se batieron Don Quijote de la Mancha y el Caballero de la Blanca Luna. El libro de Cervantes nos informa que allí fue vencido aquel hombre bueno que encarnaba los principios más nobles, justos y libres de la entreverada condición humana.

Las primeras veces que leí “Don Quijote” tenía yo 13, 15, 17, 19 y 24 años, y nunca pude entender esa derrota porque estaba convencido de que los héroes eran eternos e invencibles.

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