El día en que se inauguraba el Congreso internacional “Vallejo siempre”, tomé un taxi y pedí al conductor que me llevara al Ministerio de Cultura donde ese evento se iba a realizar.

-De inmediato, señor- respondió aquél y aceleró. Por mi parte, olvidé el asunto y me puse a revisar las notas de la ponencia que iba a presentar. Estaba distraído cuando el conductor me indicó que ya habíamos llegado.

Abrí la puerta, pero me encontré frente a la entrada del Ministerio del Interior. Al hacerle ver su equivocación, el taxista un poco extrañado me preguntó:

-El general Urresti ¿no es el actual ministro de cultura?

Sus razones tendría para suponerlo,-tal vez la finura del lenguaje del ministro- pero yo le rogué que se diera prisa y avanzara hacia el local que se encuentra entre Javier Prado y la Vía Expresa.

-¿Y se puede saber, señor, qué se hace en ese edificio enorme? ¿Qué se hace en un Ministerio de Cultura?

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