Lean, por favor, esta vieja carta que encontré en Oviedo. Conocí la asombrosa capital del Principado de Asturias, España, hace unos años y fui catedrático visitante allí en dos ocasiones.

Investigaciones en archivos y en memorias me permitieron ubicar algunas cartas escritas en la prisión por los prisioneros políticos del franquismo. La memoria histórica es lo único que puede salvarnos de, otra vez, la perversidad fascista.

Nótese que la misiva viene acompañada del comentario de un empleado carcelario encargado de la censura.

Cárcel de Oviedo, 14 de abril de 1944
Inolvidable María de la Paz:

Con ésta, ya te he escrito unas cuarenta cartas, y no sé si las has recibido. Es probable que estés fuera de España, o tal vez muerta, y eso sería lo mejor que te podría haber pasado.

El primer año de mi prisión te escribía cada mes. Algunas cartas las envié al correo central de Madrid. Otras las entregué a compañeros de celda que iban a ser liberados. Todos me ofrecieron buscarte. Ninguno volvió ni siquiera a visitarme. ¿Y sabes qué? No los culpo. Si alguna vez llego a salir de aquí, no vuelvo más.

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