Eduardo González Viaña

El Correo de Salem

Paz en Colombia. Perversidad en el Perú

Paz en Colombia. Perversidad en el Perú

Un neonazi colombiano dice: “No estoy de acuerdo con el presidente Santos ni con el proceso de paz. Debemos mantenernos en la guerra hasta rendir a los guerrilleros de las FARC o exterminarlos”

Las frases pertenecen a uno de los neonazis presos en Dresden a donde viajaron para unirse a una marcha de ultraderechistas alemanes.

Lamentablemente, sus compañeros europeos los vieron muy morenos y los molieron a golpes. Después, la policía los arrestó por llevar banderas y otros símbolos correspondientes a la ideología de Adolfo Hitler.

“Nosotros también pertenecemos a la raza pura”-dice el neonazi entrevistado. Añade que “nuestros compañeros alemanes no se dan cuenta de que estamos un poco quemaditos debido a los problemas climáticos. Es increíble hasta qué punto ha llegado la influencia de Castro y Chávez en el gobierno alemán puesto que ya ni en la cuna del nazismo se puede usar banderas, parches u otros símbolos nazis.”

Las frases anteriores muestran el tipo de gente que se está manifestando contra el proceso de paz en Colombia. Como se sabe, el gobierno de ese país y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han llegado a un acuerdo para firmar la paz definitiva en un plazo no mayor a seis meses.

El acuerdo está dando final a un doloroso conflicto que duró varias décadas y desangró al hermano país. Se calcula en cientos de miles el número de muertos en una guerra que no tenía cuando terminar y que sólo la buena voluntad, la inteligencia política y la generosidad del presidente Santos y de su contraparte están llevando a su fin.

No se trata de un simple armisticio. Los acuerdos son tan importantes que han de provocar un cambio significativo en la historia de Colombia y un ejemplo para los países que padecen similares contiendas.

Por ello, el primer punto alcanzado corresponde al desarrollo agrario.. El problema de la tierra ha sido el elemento central en los orígenes del conflicto.

De otro lado, se establecerán mecanismos para lograr la participación política democrática de los antiguos alzados en armas en el marco de lo que ambas partes califican de “nueva apertura democrática.”

Ambas partes, finalmente, muestran consenso en la sustitución y erradicación de los cultivos ilícitos de coca y la intensificació de la lucha contra el narcotráfico.

Hay que destacar que Juan Manuel Santos ha participado directamente en el conflicto cuando era ministro de defensa del gobierno anterior y fue quien dio golpes más certeros a los ejércitos de las FARC. Político, periodista y economista, demuestra ahora que también tiene corazón e inteligencia para acabar con una guerra innecesaria y para entrar en la historia.

En el Perú, se ha terminado una guerra infame hace más de 20 años, pero lamentablemente aún subsiste en el gobierno el criterio de exterminar al derrotado.

No es justificable que un individuo empuñe las armas contra el Estado cuando existen instituciones y caminos legales para hacer escuchar su protesta o su propuesta de cambio. Sin embargo, no lo es tampoco el Estado responda con la matanza de individuos y comunidades ajenas al conflicto.

Y eso lo que ocurrió en los días de Fujimori. La ejecución sumaria pobló de sepulcros nuestros campos. Nuestras cárceles se poblaron de calabozos perpetuos para enterrar a hombres vivos. Eso no ha cambiado en el actual gobierno democrático; a veces, parece haber recrudecido.

Después de haber cumplido sus condenas, han salido o saldrán ciudadanos que las más de las veces estuvieron como sepultados vivos. Se les debería permitir la reinserción en la sociedad e incluso su participación en el sistema político democrático.

En vez de ello, algunos voceros que semejan la voz de los neonazis colombianos están pidiendo que el gobierno rompa con la legalidad y los entierre. La perversidad no tiene fin. Tampoco lo tiene la estupidez de quienes pelean hasta que su contendor haya sido exterminado. Eso es de caníbales no de hombre civilizados.

En estos días, se lee titulares de los periódicos que claman venganza y persecución contra los vencidos así como la destrucción de sus familias y la infamia contra sus descendientes. Cuando alguien se expresa así contra alguien que está caído, creo con Kart Krause, que “el diablo es optimista si cree que puede hacer más perverso al hombre.”

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1 Comment

  1. R. PACHECO

    BUENÍSIMO… BASTA DE ODIO Y VENGANZA QUE ENTRABA EL DESARROLLO Y PROGRESO DEL PERÚ… SOLUCIÓN POLÍTICA… AMNISTÍA GENERAL… RECONCILIACIÓN NACIONAL… DEMOCRATIZACIÓN DE LA SOCIEDAD PERUANA…

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